viernes, 10 de julio de 2009

Acróstico a la mujer ejemplar

Mujer ejemplar: ¿Dondé se hallará?
¡Es más valiosa que las piedras preciosas!
Su esposo confía en ella
y no necesita ganancias mal habidas.
Ella le es fuente de bien, no de mal
todo los días de su vida.
Anda en busca de lana y de lino,
y gustosa trabaja con sus manos.
Es como los barcos mercantes,
que traen de muy lejos su alimento.
Se levanta de madrugada,
da de comer a su familia
y asigna tareas a sus criadas.
Calcula el valor de un campo y compra;
con sus ganancias planta un viñedo.
Decidida se ciñe la cintura
y se apresta para el trabajo.
Se complace en la prosperidad de sus negocios,
y no se apaga su lámpara de noche.
Con una mano sostiene el huso
y con la otra tuerce el hilo.
Tiende la mano al pobre,
y con ella sostiene al necesitado.
Si nieva, no tiene que preocuparse de su familia,
pues todos están abrigados.
Las colchas las cose ella misma
y se viste de púrpura y lino fino.
Su esposo es respetado en la comunidad,
ocupa un puesto entre las autoridades del lugar.
Confecciona ropa de lino y la vende;
provee cinturones a los comerciantes.
Se reviste de fuerza y dignidad,
y afronta segura el porvenir.
Cuando habla, lo hace con sabiduría;
cuando instruye, lo hace con amor.
Está atenta a la marcha de su hogar,
y el pan que come no es fruto del ocio.
Sus hijos se levantan y la felicitan;
también su esposo la alaba:
"Muchas mujeres han realizado proezas,
pero tú las superas a todas"
Engañoso es el encanto y pasajera la belleza,
la mujer que tema al Señor es digna de alabanza.
¡Sean reconocidos sus logros,
y públicamente alabadas sus obras!

Proverbios 31: 10-31 NVI

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